Leyendas de backgammon
En su segundo artículo para Ladbrokes, Lewis Deyong nos cuenta en primera persona sus experiencias con uno de los nombres más conocidos en el mundo de Backgammon.
La regla Jacoby, que hoy en día es muy famosa en partidas por dinero, no se llama así por mera casualidad. Esta regla fue inventada por la brillante mente de Oswald Jacoby, quizás la persona más impaciente del mundo, que simplemente quería acelerar la partida.
Su innovación ayudó muchísimo y a pesar de la reputación de Jacoby en el bridge y otros juegos de club, su nombre siempre será asociado con backgammon.
¿Quién es Jacoby? En primer lugar repasaremos los hechos. Además de redactar una columna diaria sobre bridge para miles de periódicos, Jacoby era un agente de seguros, tenía por tanto un trabajo dedicado al 100% a calcular previsiones. Vivía en Dallas, y viajaba por los Estados Unidos para competir en diversas partidas, y fue uno de los personajes más destacados que conocí.
En esta época, el foco principal de backgammon estaba concentrado mayormente en Nueva York, y Londres y en menor medida en Paris, Los Angeles, Palm Beach y Monte Carlo. La celebración del Torneo Abierto era casi inexistente (sólo se celebraba en Nassau y Monte Carlo). El resto se jugaba en clubs privados.
En esa época vivía en Nueva York y solía jugar bastante con Gino Scalamandre.Una noche Gino me dijo: “Nos vamos de excursión”. Yo no sabía a dónde íbamos, pero pronto llegamos a una agradable suite en un hotel, dónde nos presentaron a nuestro adversario. Oz tendría entonces 70 años, era alto, vigoroso, y tenía una rebelde mata de pelo blanco y hablaba rapidísimo. Se parecía al Profesor Chiflado, pero de hecho era el legendario Jacoby, que había inventado el concepto de pip para las carreras.
Su pasión por el juego era evidente en cada lanzamiento de dados y transmitía una emoción espontánea que nunca he visto en otros jugadores. Para los seguidores del tenis, podemos decir que Jacoby era como un Rafael Nadal, pero con 70 años. Poseía un enfoque mental aritmético rapidísimo. Mientras que Gino y yo estábamos considerando los puntos de duplicar, Ozzie nos sacaba del interrogante más rápido que cualquier calculadora.
"Mi puntuación es 122, Gino, tú tienes 14 menos, asi que esta es una apuesta decisive. Las previsiones son 68% a mi favor, 32% a tu favor, asi que no lo dudes un instante."
Más tarde supe que nunca nadie cuestionó sus sumas, Jacoby era extremadamente preciso y muy justo con sus adversarios. Era capaz de comprometer su ventaja para acelerar el ritmo.
Precisamente, la regla que ideó ha contribuido en gran medida con este objetivo. Sin embargo, algo que aún no he llegado a comprender es cómo su impaciencia podía soportar las tediosas pausas de un torneo de bridge.
Por cierto, esa noche incluso, cubrimos los gastos de la partida, algo que aburrió muchísimo a los otros dos, pero que a mí me encantó.
"¡He cubierto los gastos de la partida jugando con el gran Jacoby! ¡Genial! ¡Quizás esto sea lo mío!."
La otra innovación básica de esta época fue la regla Crawford, creada por el compañero de bridge de Ozzie, el neoyorquino, John Crawford,que fue el ganador del primer Torneo Abierto (celebrado en 1964 en Freeport, Bahamas). Crawford y Jacoby escribieron el primer libro sobre backgammon de la “era moderna” el llamado “Libro de Backgammon” y numerosos libros sobre bridge y otros juegos. En un torneo, Jacoby iba de una mesa de blackjack a otra, apostando al máximo cuando informó al Dealer que él “repartía”."
Crawford se aventuró a jugar y no pudo evitar sumergirse en el juego:
"Pero Oz, en tu libro dice: ¡nunca dividas los 7s!"
No se pensó dos veces la respuesta.
"No le hagas caso a mi libro, ahora mismo necesito el dinero."
Durante la Segunda Guerra Mundial, Jacoby fue enviado a la armada de los Estados Unidos y trabajó en el grupo de élite que descifró el Código Militar Japonés. Hecho al que Jacoby se refiere indirectamente:
"Nuestro mayor logro fue la Batalla de Midway, sólo te puedo decir eso, pero puedo confirmarte que ganamos."
Jacoby tendría que estar en lo cierto, porque años antes demostró su talento y ganó el torneo de Bahamas durante 3 años consecutivos, nunca nadie había llegado tan lejos. Si hubiese una prueba de decathlon de partidas de club, Oz, sería invencible.
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